La trampa del «no tengo tiempo»
Si eres madre, trabajadora con un cargo de alta responsabilidad, seguramente tu agenda está repleta de reuniones, compromisos y tareas inaplazables. Y en esa lista interminable de «deberes», hay un gran negligencia: tú misma. Por cierto, mañana es 8 de marzo. ¡Feliz Día de la Mujer Trabajadora! Si alguien merece un reconocimiento hoy, eres tú.
La creencia de no tener tiempo para ti es tan fuerte como dañina. Porque, en realidad, no se trata de una cuestión de tiempo, sino de equilibrio. Lo urgente se come lo importante y acabas postergando tu bienestar. ¿El resultado? Agotamiento, estrés, culpa y una sensación constante de estar siempre en deuda con todo y con todos.
El autocuidado no es un lujo, es eficiencia
En nuestra sociedad hiperproductiva, se nos ha hecho creer que cuidar de nosotros mismos es un capricho y mucho más cuando se trata de la mujer madre trabajadora. Nada más lejos de la realidad.
Cuando te garantizas un espacio semanal para moverte, respirar y reconectar contigo, no solo te haces un favor a ti, sino también a quienes te rodean. El autocuidado no es egoísmo, sino la base de una vida equilibrada y de una maternidad y liderazgo saludables.
Piensa en lo siguiente. ¿Qué es más eficiente: llegar al final del día completamente agotada, con la paciencia al límite y la sensación de no haber hecho nada por ti, o permitirte un momento de conexión, movimiento y energía que te recargue para afrontar el resto de la semana con más claridad y bienestar?
Un mínimo innegociable: una clase a la semana
En la Escuela de Danza y Centro de DMT Emilio J. Cervelló, recomendamos dos clases semanales para aprovechar al máximo los beneficios del movimiento y el equilibrio corporal y mental. Sin embargo, si la idea de dos sesiones te genera resistencia o conflicto interior (o en tu entorno), entonces una clase a la semana debería estar en tu lista de innegociables.
Como el trabajo, la familia y las demás responsabilidades, este momento para ti no es opcional, sino un compromiso con tu bienestar. Una clase a la semana te permite:
- Reducir el estrés y la ansiedad.
- Mejorar tu postura, coordinación y tono muscular.
- Conectar con tu cuerpo y tus emociones de manera saludable.
- Recargar tu energía para afrontar tu día a día con mayor confianza.
Priorízate para poder dar lo mejor
Cuando decides incluirte en tu lista de prioridades, algo mágico sucede: empiezas a sentirte más libre, más fuerte y más presente en todas las áreas de tu vida.
Moverte, danzar y reconectar contigo no solo es un acto de amor propio, sino también una declaración de principios. Significa que entiendes que el equilibrio no es una cuestión de suerte, sino de decisiones.
¿Lista para dar un paso firme?
No sigas postergándote. Haz de tu bienestar una prioridad y únete a nuestras clases.
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Tu tiempo es ahora. Levántate y danza.


